Punta Piedras

Sobre Punta Piedras se levanta el tradicional y conocido Torreón del Monje, edificio de corte medieval recientemente recuperado en su aspecto original, con un puente sobre el Paseo Jesús de Galíndez que comunica el Torreón con el Bv. Marítimo Patricio Peralta Ramos, con una magnifica vista de la bahia Bristol. El Torreón es un complejo gastronómico con amplias terrazas para tomar sol y salones de eventos, abiertos todo el año.

 

Torreón del Monje

 

El acceso principal se jerarquiza a travez de un porche semi cubierto, girado a 45 grados, respecto de los ejes principales, con 3 grandes arcos y columnas de piedras. El espacio se corona con una torre de planta octogonal, con capitel curvilineo de tejas normandas. En contrapunto con este se levantan 2 torres menores que corresponden al edificio original una de tres niveles con remate almenado y otra cubierta con láminas metálicas que repite la forma de capitel curvilíneo.
El conjunto se completa con la importancia de cuerpos más bajos, con cubiertas de diversas pendientes - todas con tejas normandas - que se suman al volumen del gran recinto original, cubierto por una terraza almenada. Una enorme variedad de elementos se conjuga en la composición de la fachada: pilastras, arcos, contrafuertes, columnas y remates almenados, son los más llamativos.
En las sucesivas modificaciones que soportó el monumento se añadieron otros materiales texturas como revoques rústicos y superficies con ladrillos vistos. Además, sigue siendo el único inmueble construido a orillas del mar que posee una gran plataforma de hormigón prolongada hacia el océano: la legendaria pedana que tantos destinos cumplió con el paso de los años
Finamente el Torreón fue donado a la ciudad en 1904, en una ceremonia de la que participaron entre otros, José Luro, mentor del Bristol Hotel. En 1929 fue reacondicionado y declarado de Interés Patrimonial por el Consejo Deliberante del balneario. A posteriori, aquella controvertida disciplina desapareció y el complejo se transformó en un centro gastronómico integral con un área dedicada a las muestras de artes. Lo que no ha variado, más allá de la a menudo caprichosa mano del hombre, es su inigualable encanto, que lo convirtió en uno de los íconos de Mar del plata.